La primera vez que alguien me habló sobre, “ciclos en la vida”, fue Rafiki en el Rey León. Nadie lo podía haber explicado mejor que él cuando cantaba su famosa canción, “Circle of Life”, para enseñarnos que todo en esta vida tiene un inicio y un final. ¿Esto qué tiene que ver con el EDM? TODO. Simba es David Guetta. Bueno, no, pero algo así sí es.

Desde la década de los noventa, la música electrónica llamó la atención de muchas de las personas en el mundo. De pasar a ser fiestas clandestinas, mucho de esta escena empezó a tener un foco más público gracias a que la música de varios DJs de esa década empezaba a ser lo suficientemente atractivo para un público que no es tan, “nicho”. Esto ocurre en la gran mayoría de las tendencias tanto musicales como de vestir, porque siempre existe alguien que ayuda a que todo esto se impulse y se vuelva mucho más comercial. Que al final, no tiene nada de malo querer vender más de lo mismo, pero existe gente muy apasionada que jamás acepta que sus gustos muy particulares, que sólo comparten con unos cuantos, tenga que ser algo que empiecen a encontrarse por todos lados.

Imaginen que tienen un grupo de amigos con los que ustedes se juntan varios días de la semana para platicar sobre películas de acción. Poco a poco en este pequeño cineclub, se empiezan a juntar algunas otras personas que quieren platicar también con ustedes sobre esto. De ser cuatro amigos, pasan a ser 10 y un día, sin darse cuenta, ya son 20 personas las que conforman este grupo. Llega un día donde uno de los integrantes se da cuenta que si esa acción que hacen tan seguido, pudieran volverla más grande, al hacerle publicidad por la ciudad, “Cineclub de Acción todos los miércoles a las 9 p.m.”, y al llegar se cobre una cuota por estar ahí, además de que te venden el café y las galletas, empieza a generarse algo mucho más allá que solo el gusto de compartir una afición común. Después vendrán las playeras personalizadas con el nombre de todos los miembros de este club, así como viajes especiales a convenciones donde puedan ver más sobre las películas de acción. Así lo que empezó como un gusto de amigos, se volvió una industria que hoy podemos ver por ejemplo, en las grandes convenciones de comics o de videojuegos. No es tan difícil pensar que la música electrónica pasó por lo mismo, sólo que en vez de pasar a platicar sobre películas o la música misma, se iba a bailar algo que nadie más conocía.

Recuerdo muy bien una entrevista de David Guetta por ahí de 2007/2008 (disculpen que no ponga el link a ella, les juro llevo días buscándola para ilustrar mi argumento, cuando esté, se las comparto) donde él decía que uno de sus sueños más grandes era hacer de la música electrónica un movimiento tan grande como el que hicieron algunos productores y rapperos en Estados Unidos con el Hip Hop. Él siempre quiso que la música electrónica fuera algo tan grande que todos se enamoraran de ella y la realidad es que 10 años después de haber, “decretado su sueño” (dijeran las tías), esto de los DJs es de lo más grande que hemos vivido.

Lo que sorprende a varios seguidores esta semana es que él mismo haya dicho que está cansado del EDM y por eso está empezando a experimentar con otro tipo de sonidos que lo pongan más feliz a la hora de producir y tocar. A lo cual, amigo David, estoy muy de acuerdo contigo. La música está hecha para disfrutar, no para hacer como que te gusta algo sobre el escenario y estarte muriendo por dentro del coraje que te provoca escuchar ciertas canciones. Tampoco sorprende que alguien como él, que fue de los pioneros en soñar que esto se volviera tan grande, quiera abandonar una parte de este movimiento, al menos en sonido, porque hay otro titán en esta historia que hizo lo mismo: Calvin Harris.

Para mucha gente, Calvin fue una de las razones principales por las que hoy escuchan música electrónica. Nunca se había visto a alguien amasar tanto dinero en tan poco tiempo, al menos como DJ. ¿Cuál era el secreto de Harris? ¿Qué lo hizo tan exitoso a la hora de meterse de lleno al EDM? Su pasión tan abierta por los diferentes géneros de la música y haber probado diferentes corrientes antes de hacer la propia. Recuerden que él tenía una presentación en grupo que lo ayudó a escalar en poco tiempo una serie de festivales y momentos muy exitosos en su carrera, aunque claro, nunca como cuando empezó a hacer mancuerna con gente como Rihanna.

Y cuando estamos a casi dos años de que se nos vaya la década de las manos, el EDM como escena, no como género, está a punto de entrar a una de las facetas más grandes que tendrá en su historia, porque algo que apenas va empezando a tomar más cuerpo y cultura, se volverá más maduro en le década siguiente. En cuanto a lo que se refiere como género, era natural que caducara en algún momento cercano.

Esos tracks que tanta euforia causaban en las pistas de baile y en los extensos campos que acogen a los festivales en el mundo, comienzan a ser sustituidos por propuestas más orgánicas para el oído. Muchos de los asistentes crecieron ya ocho años de edad desde que empezó a reventar en 2009 mucho de este movimiento. Para 2011 que es cuando existe uno de los más grandes momentos para el EDM gracias al aftermovie de Tomorrowland que es visto por millones de personas que coronan a personalidades como Avicii, Swedish House Mafia, Alesso, Dimitri Vegas & Like Mike, Afrojack, Martin Garrix, muchos ya se gastaron los oídos con canciones de este tipo:

Y es que estos martillazos que tenía el EDM, que provocaban tanta euforia en cada segundo de la canción, empezaron a ser ya un cliché de lo que no se quería en la escena a nivel música, ya que al volverse tan grandes muchos de los DJs que hoy siguen vigentes, era natural que muchas disqueras iban a entrar al quite para querer experimentar cómo se escuchaba el talento de estos maestros de la producción junto a los mejores cantantes del mundo. ¿Qué no todos aman hoy a Justin Bieber?

Dos mil millones de reproducciones en el mundo, más todos los millones que tiene en otras plataformas sin contar la innumerable cantidad de veces que seguro ha sonado esta canción en la radio o puesta los altavoces de casas, hacen que se sienta esa llama de pasión por la música electrónica en todo el mundo. Nos hicieron amar lo que se odiaba y meternos en mundos tan increíbles que hoy los festivales son una fantasía total, como es Tomorrowland.

Estamos pasando por una de las etapas más interesantes pero también naturales que tiene la música electrónica. Sobreviven varios productores que tienen la visión de ir más adelante en su sonido, pero se estancarán muchos otros que no tienen la capacidad de entender un mundo más grande del que viven día con día. No sorprende ver que gente como Hardwell desde hace un tiempo empezó a regresar a sus raíces y empezar a probar nuevos caminos, así como lo hizo Headhunterz que ha regresado a su nicho, o gente como Showtek que vuelve a coquetearle al hardstyle. David Guetta, como Simba, ve morir ante sus ojos un sonido que él mismo promovió pero ante la estampida, deberá seguir su camino para crear algo más grande que él mismo sabe que está allá afuera.

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